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Siguiendo los pasos de los artesanos (literalmente)

El trabajo en el patio de la tumba de Djari continúa con mucha actividad y varios frentes abiertos, con los miembros del equipo destinados en este sector (José Alba y Laura) intentando cubrir cada una de las tareas. Ana, una de nuestras dos fotógrafas, también ha intentado acelerar el ritmo de tareas para cubrir los diversos encargos del día. Se debe tener en cuenta, queridos lectores, que nuestras fotógrafas cubren con sus cámaras cada jornada en cada uno de los aspectos y destinos del proyecto: trabajos, discusiones, charlas, hallazgos, sorpresas, momentos cotidianos… y todos estos materiales ven la luz no sólo en el Diario de Excavación o el perfil de Instagram sino también en nuestros informes oficiales y publicaciones posteriores, que requieren mucho tiempo y esfuerzo.

Hoy, sin dilación alguna, Ana ha estado fotografiando la estructura TT 366A, ya terminada de limpiar; punto y seguido, Jesús ha llegado con la estación total a esta estructura para tomar puntos y obtener un plano detallado del lugar. Mientras, José y Laura han continuado con la limpieza de la instalación semicircular del pilar F, que por ahora presenta solamente algo de madera carbonizada, y han supervisado el trabajo de Abu Saidi al fondo del patio, donde continuamos limpiando el relleno del mismo, sin tocar el interior de la cámara, objetivo que desarrollaremos en la siguiente campaña de noviembre.

En la tumba de Dagi, Raúl ha terminado de limpiar la zona de interés del pasillo transversal, entre los pilares 3 y 4. La zona ofrece numerosas lecturas e interpretaciones por la acumulación de estratos y reutilizaciones del espacio, por lo que Jesús ha realizado una fotogrametría que nos sirva para documentar en detalle cada una de los niveles, estratos y unidades reconocidos sobre el terreno. Además, Raúl ha pedido a los restauradores que obtengan un molde de las huellas de pie y de las manos aparecidas en el sector de producción de morteros. La prueba con las manos ha sido desestimada al final, pero la del pie se ha llevado a cabo con la esperanza de que este tipo de actividad nos ofrezca información complementaria. Nuestra fotógrafa Patricia ha continuado, mientras tanto, fotografiando los objetos de Dagi en el laboratorio de fotografía improvisado en “el hall de San Epifanio” (la capilla de culto del visir Dagi).

En cuanto al equipo de conservación, en la mañana, Lily y Jaume se han embarcado en la tarea de investigar la enigmática zona de producción artesanal donde aún están presentes los restos de la preparación de morteros para las pinturas de los muros. Tras una primera inspección, la superficie revelaba la pisada (su huella) de un indiviuo, posiblemente el pie izquierdo de un artesano ocupado en sus labores con los morteros. Como se indicaba arriba, a petición de Raúl, los restauradores han creado con mucho esmero un molde que permita estudiar esta huella en el futuro. A posteriori, el equipo de restauración ha retomado sus labores con los fragmentos originados en la tumba de Dagi, empleando –como ya veíamos en el día de ayer– el Dinolite para documentar, investigar y corroborar algunas cuestiones sobre los pigmentos y morteros de las paredes.

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Tradición e innovación de la mano: del cribado manual al Dinolite digital

Entre otras novedades, la limpieza del patio de la tumba TT 366 ha revelado este año la existencia de una estructura subsidiaria, seguramente dedicada a un dependiente de Djari, y un pozo –con materiales variopintos con dataciones desde la Dinastía XI hasta época bizantina– que se construyó en la sección norte del pasillo transversal del monumento. Estas novedades exigen un trabajo de análisis profundo, a veces muy duro físicamente (sobre todo para nuestros trabajadores) y toda la atención de cada uno de los miembros del equipo.

Sin embargo, también requieren que ciertas tareas se hagan con buena mano, ojo clínico y un cuidado en la selección de los materiales. Ese ha sido nuestro caso hoy con el trabajo de los obreros que limpiaban el interior de la tumba TT 366A, cuyos restos han sido cribados en su totalidad. Esta misma acción se ha llevado a cabo con la limpieza de una estructura de adobes semi-circular pegada al pilar F (ya observada por Winlock en su momento e incluida en el plano que generó su excavación en el complejo), que creemos que podría tratarse –como ocurre con su correspondiente pareja, que limpiaremos cuando lleguemos al sector sur del complejo– de algún tipo de instalación para un árbol (acacia, sicomoro); esta interpretación plantearía la posibilidad de que dos plantas decorasen el acceso a la tumba justamente frente al jardín funerario (que esperamos poder limpiar en un futuro próximo).

Tanto en el caso de la estructura subsidiaria como en el caso de este espacio particular en la fachada de la tumba, el cribado permite recoger materiales como improntas de sellos, restos de ataúdes, semillas, huesos o frutos que constituyen una evidencia primordial en la documentación de la limpieza de la tumba de Djari.

Por otro lado, en la tumba de Dagi (TT 103) se ha continuado con la limpieza del espacio del pasillo transversal que –según los propios excavadores iniciales, Winlock y Crum– correspondía a una sala de recepción en el pequeño monasterio de San Epifanio y donde, anteriormente, podría haber existido un área dedicada a la producción textil. Obviamente, como veíamos ayer, la acumulación de capas de ocupación nos permite no solo atestiguar su reutilización a lo largo de los siglos sino incluso los cambios que en un mismo periodo sufren ciertos monumentos, salas o espacios. Además, el equipo de arqueólogos ha estado “lanzando puntos” para continuar con la documentación de las diversas unidades, estratos, contextos y espacios de modo que podamos regresar con un cúmulo de datos que ayuden a continuar con nuestras investigaciones.

Nuestros restauradores Ella, Jaume y Lily se han embarcado hoy en el análisis técnico de las pinturas preservadas en la tumba de Dagi, así como en algunos fragmentos de la misma procedencia. Para ello han usado un Dinolite que les ha permitido examinar las superficies y pigmentos con una calidad inusual, lo que además ha servido para fotografiar y con ello recopilar detalles de las zonas examinadas. El examen con esta sofisticada herramienta permite la observación con un rango de magnificación de 20 a 250x, dependiendo de la distancia de trabajo. La simple rotación del dial de la máquina permite hacer zoom, lo que facilita el trabajo con las superficies, incluyendo la preparación de las capas y los pigmentos; es de especial interés la mezcla que hicieron los artesanos de diversos pigmentos para conseguir nuevos colores. Los resultados obtenidos servirán para comprender las técnicas de pintura mural en el Reino Medio. En el futuro se podrán comparar los resultados de la tumba de Dagi con los de otras tumbas del mismo periodo, lo que servirá para convertir el misterio de las técnicas artesanales de este periodo en una serie de respuestas científicas bien informadas.

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Alf dabaqa wa-dabaqa (“Las mil y una capas”)

El estudio de la cultura material nos permite reconocer categorías, tipos, modos de fabricación o producción e incluso usos y reúsos de los objetos, tanto de lo cotidiano como del mundo de lo funerario. Además, una parte de la información que se puede obtener en ocasiones –y esto es lo que suele interesar de primeras a los arqueólogos– es la fecha o periodo del objeto, lo que permite al especialista contextualizar todo un estrato, unidad o ámbito arqueológico.

Con la limpieza del pozo (ya saqueado) aparecido en el pasillo transversal de la tumba de Djari hemos conseguido recuperar numerosos objetos a los que le hemos aplicado rápidamente las condiciones arriba expuestas: análisis de sus tipos o categorías, modos en los que se podrían haber fabricado, tipo de uso en la vida real y/o como ajuar funerario y, por supuesto, posible datación de los mismos. Para bien o para mal (¡aquí en el equipo cada uno tiene su opinión!), nuestro pozo está repleto de restos de naturaleza múltiple: las jarritas en miniatura o los fragmentos de maquetas del Primer Periodo Intermedio aparecen en contacto con recipientes pintados de azul y conos funerarios del Reino Nuevo, pedazos de estatuas en granito, restos de ataúdes de Época Baja y cerámicas coptas o bizantinas. Un buen ejemplo de la diversidad de este pozo es el conjunto de conos funerarios de un individuo llamado Iah-mes (Ahmose) aparecido junto a una bandeja de ofrendas del Primer Periodo Intermedio. Sin duda alguna, la vida de un complejo funerario como éste, situado en el epicentro de Asasif y ocupando un pequeño hueco entre las masivas construcciones de Montuemhat (TT 34), Pedamenopet (TT 33), Pabasa (TT 279) y Padihorresnet (TT 196), fue mucho más activa de lo que puede reconocerse a simple vista; eso justificaría las «mil y una capas» de reutilización del presente monumento y el material tan variopinto que nos llega del pozo.

En el complejo de Dagi el equipo conformado por Raúl y Jaime continúan recopilando información sobre el espacio que se está excavando en la zona del pasillo transversal que queda detrás de los pilares 3 y 4. En esta zona ha empezado a evidenciarse las continuas capas de uso del espacio desde la Dinastía XI hasta el periodo copto. Los estratos por encima del gebel (i.e., roca madre) muestran una secuencia que se extiende desde la preparación y enlucido del suelo original para Dagi hasta la acumulación de escombros y la posterior producción de, al menos, dos nuevos suelos, así como bancos adosados y muretes en las dos primeras fases de ocupación copta. En esta zona, además, se ha hallado un rebaje del suelo original con dos hoyos que podrían haber sido utilizados para instalar un telar de grandes dimensiones en una fase anterior a la aparición de escaleras, portalón y bancos adosados en la sala.

Por otro lado, en la tumba de Ipi (TT 315) continúan Carmen y Antonio recopilando todos los números y objetos de inventario necesarios para su empaquetado y envío al Magazine Carter y al Museo de Luxor. Aún contamos con la segunda campaña de este 2023 para completar esta labor y cumplir con los requerimientos del Ministerio de Antigüedades. La selección de los ejemplos más característicos de vendas, sudarios, trapos, bolsas de natrón, tapones y las jarras de gran tamaño se realiza sopesando el papel que las mismas jugarán en la exposición que estamos preparando para el Museo de Luxor y la posterior entrega de estos materiales al Museo de la Momificación de Luxor.

En la tumba de Dagi, Lily ha completado la evaluación de las pinturas murales que se preservan en su lugar. Mientras, Olivia y Ella han llevado a cabo de urgencia algunas consolidaciones de aquellos espacios murales que en la cercanía de la excavación llevada a cabo por Raúl necesitaban algo de cuidado y protección. Además, Jaume ha continuado con las tareas de consolidación y almacenamiento de los fragmentos más delicados de pintura mural llegados a sus manos desde la tumba de Dagi.

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Cuando los jefes y sus subordinados se enterraban juntos

En la primavera de 1922 Herbert Winlock y la expedición del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York encontró una tumba subsidiaria en el complejo funerario de Ipi; la denominó MMA 516B por tratarse de una construcción para algún subordinado localizada en el gran monumento del visir, llamado MMA 516. El ajuar funerario y el enterramiento hallado, sin embargo, pertenecían a un individuo que usurpó la tumba del dependiente de Ipi para reposar eternamente en este rincón excepcional del complejo. El hallazgo de papiros con cartas personales y cuentas de negocios de un tal Heqanakhte podrían indicar que éste fue el dueño original de la tumba MMA 516B.

Este domingo, tras la visita de los inspectores y managers de la zona, hemos recibido el visto bueno y se ha procedido, en primer lugar, a desmantelar el bloque de cemento que sellaba parte de la sala y, a posteriori, a limpiar la estructura interior, que consiste en un pasillo corto y una cámara con un espacio cortado en la roca para el ataúd. Como ocurrió con Ipi, el alcaide Djari debió de ceder esta esquina de su complejo a algún dependiente de su familia o profesión, cuestión que tendremos que estudiar con sumo cuidado. La tumba de Djari, por ello, ya cuenta con un enterramiento subsidiario que hemos decidido denominar TT 366A y que documentaremos en los próximos días. Este trabajo se ha venido desarrollando a la vez que Jesús, con la ayuda de José, preparaba la planimetría del pozo y cámara con la estación total y Abu Saidi continuaba con su limpieza para dejarlo del todo terminado esta campaña.

En la tumba de Dagi las cosas continuan a buen paso. Raúl terminó con la limpieza del interior mientras Jaime inventariaba los múltiples fragmentos de pintura que aparecían; cuando esta tarea se terminó, decidieron continuar entre los pilares 3 y 4 donde Crum y Winlock habían indicado que debió existir un área de producción textil en época copta. Esperemos que la limpieza de la zona permita comprender en mayor medida la reutilización de espacios por parte de los monjes de San Epifanio.

Nuestros conservadores han iniciado la jornada sin Reed, nuestra compañera restauradora que se marchó en la mañana junto a Sergio. Lily y Olivia han llevado a cabo un examen profundo de la condición de las pinturas en las tumbas de Djari y Dagi. Tras los diversos tests llevados a cabo, ambas se han dedicado a recopilar los elementos más característicos de las paredes como fracturas, daños causados por abrasión o insectos y pérdidas de fragmentos. Este tipo de análisis ofrece información valiosa sobre el estado de preservación de las paredes y sirve como orientación para los esfuerzos futuros en esta línea.

Por otro lado, Ella y Jaume han completado el trabajo con los fragmentos que se recogieron de la superficie de la tumba de Dagi. Tras esto, se dedicaron a supervisar el proceso de secado de la madera polícroma descubierta en el pozo de la tumba de Djari, asegurando su protección contra la degradación biológica o el deterioro por humedad y moho. Estas tareas son esenciales para la manipulación y preservación de estos objetos tan frágiles.

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El pozo y el péndulo

La excavación del pozo ha evolucionado bastante bien a lo largo de los dos días en los que hemos trabajado en su interior. Hemos aprovechado que Sergio se marcha de vuelta a España mañana por la mañana para realizar una última fotogrametría del estado actual del pozo y, seguramente, Jesús tenga que llevar la estación total al interior una vez despejemos el acceso a la cámara para realizar una planimetría adecuada.

El hecho de que el pozo tuviera varios bloques de gran tamaño pertenecientes a algún sarcófago hizo que avanzáramos bastante bien el pasado viernes. De hecho, la profundidad alcanzada empezaba a dificultar esta mañana nuestro trabajo, por lo que el propio rais Alí dio las directrices necesarias para que se montase un sistema de izaje con tres vigas de madera y una polea. No habían pasado ni cinco minutos cuando el propio rais penduleaba de la misma calculando cómo bajar sin dañar los restos que pudieran encontrarse abajo en el pozo. Una vez comprobada la instalación, Antonio bajó junto al satisfecho Abu Saidi para ver la cámara –saqueada– que se abría paso al final del pozo… Incluso sin haberse terminado de limpiar el fondo del mismo, Antonio ya pudo adentrarse dentro de la cámara y observar los restos acumulados: fragmentos de ataúd, conos funerarios, bloques de algún sarcófago del que se debieron deshacerse en la antigüedad, restos de maquetas de barcos y oferentes del Reino Medio, partes de una estatua de caliza pintada en rojo y, desafortunadamente, papel de periódico, paquetes de cigarrillos o cajitas de cerillas. Es aún pronto para ofrecer una interpretación coherente, pero el enterramiento podría datar del Reino Nuevo, cuyo dueño podría haber aprovechado restos cercanos para crear su “lugar de eternidad”.

En cuanto al trabajo en Dagi, Raúl ha continuado con la cuidadosa documentación del sector donde se hallaron restos de la producción de argamasa; esperamos producir un molde con las trazas del pie y de los dedos que aparecen aún en superficie en cuanto los restauradores encuentren un segundo de descanso.

Por otro lado, hoy Carmen y Jaime abandonaron su puesto en esta parte de la concesión y se marcharon a la tumba de Ipi, donde ambos han iniciado la selección de los materiales especiales y del depósito de momificación que deben ser enviados al Carter Magazine y el Museo de Luxor. Los objetos para la momificación del visir serán enviados a Luxor de modo que, una vez llegue la réplica del depósito que estamos produciendo en España, constituyan la exposición que hemos venido diseñando con la ayuda del director del Museo de Luxor, Dr. Aláa, y que verá la luz muy pronto.

En lo que respecta a los trabajos de conservación, Ella, Jaume y Lily han estado trabajando duro con la recuperación de docenas de fragmentos que aparecieron entre las arenas finas del suelo del complejo de Dagi. La presencia de otros materiales mezclados con los fragmentos de las pinturas –como restos de animales muertos o una bombilla de los años 60– sugiere que numerosas personas han tenido acceso a estos materiales. Cuando se sacan los fragmentos, todos los esfuerzos del equipo de conservación van dirigidos a la limpieza, consolidación, asesoramiento y documentación sobre los fragmentos. Éstos, cubiertos de capas de polvo y suciedad acumulada durante miles de años, requieren una limpieza meticulosa que saca a la luz una iconografía de gran impacto por sus colores y formas y textos de gran interés para el especialista. Además, algunos fragmentos necesitan de consolidación para estabilizar los frágiles bordes, lo que implica usar tiras adhesivas. Estos pasos esenciales en la conservación aseguran que las fotógrafas del equipo puedan capturar los detalles más interesantes para su futuro estudio y publicación.

En las tumbas de Djari y Dagi, además, Reed y Olivia han continuado aplicando la nueva fórmula de emergencia para el mortero en las zonas que más lo necesitan. Estas intervenciones son cruciales para allanar el camino al equipo de conservación y que se puedan desarrollar las estrategias y planes de futuro para estos dos monumentos. Con su conocimiento y atención, el equipo de conservación contribuirá a la preservación y continuación de los estudios de estas pinturas remarcables y estos tesoros de la arquitectura local tebana.

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Tres planes para pasarlo bien

Como hacen todos los equipos en Luxor, el viernes es día de asueto para que cada miembro de los equipos pueda aprovechar y hacer lo que más le apetezca. Por eso surgen diversos planes, dependiendo de las preferencias o necesidades de cada uno.

Ayer jueves ya fueron tomando forma las opciones para todo aquél que quisiera optar a alguna opción: por un lado, algunos miembros del equipo decidieron marchar al templo de Medinet Habu (Ana, Jaume, Ella, Carmen, Lily y Ana) y visitar, a posteriori, la piscina del hotel de Al-Moudira, donde aprovecharon para tener un almuerzo algo distinto en grupo. Al plan de la piscina se unieron varios miembros más que habían visitado en la mañana los templos de Edfu y Esna (Jaime, Reed, Olivia, Laura), donde aprovecharon para aprender más sobre los templos ptolemaicos. Por otro lado, un grupo más pequeño salió en la tarde del jueves para visitar algunos yacimientos del Egipto Medio (Meir, Al-Hammamiya, Fraser Tombs); a todo ello hay que añadir el viaje de Raúl que se encuentra visitando varios yacimientos para examinar las posibilidades que ofrecen algunos de los cementerios del Reino Antiguo en la zona de Al-Minia.

Al final del día todos volvieron al Hotel Marsam para cenar o dirigirse casi directamente a la cama, a prepararse para una nueva jornada de trabajo muy prometedora. La semana que empieza mañana promete ser muy dura e intensa, con numerosos objetivos por alcanzar en diversos sectores, lo que exigirá un esfuerzo extra por parte de todo el equipo. A lo largo de la semana hemos tenido, además, un par de casos de golpes de calor o problemas gastrointestinales, pero podemos decir que se encuentran recuperándose y casi a punto de volver al trabajo.

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Sobre pozos, sellos y pinturas

El descubrimiento de un pozo funerario en la tumba de Djari ha supuesto un nuevo aliciente para los múltiples trabajos de estos días. Tras la visita de ayer –y visto bueno– del inspector jefe de la zona, Dr. Abd El-Ghany, hemos continuado con la excavación del pozo, que originalmente se reveló como una concentración de ladrillos de adobe.

El medio metro de profundidad que ha adquirido hasta ahora nos permite pensar que quizás nos encontremos de nuevo –como ocurre con el nicho del ataúd que rompe sobre el nicho de la estela– con una reutilización del pasillo transversal, un fenómeno muy atestiguado en esta zona de Asasif donde las tumbas del Reino Medio, del Reino Nuevo y de las épocas cushita y saíta se acumulan unas encima de otras. Los materiales que han ido apareciendo, sin embargo, indican que no se encuentra intacta. En la zona sur seguimos rebajando y pronto llegaremos al gebel en todo el sector. Entonces se documentará el sector y procederemos a desmantelar el bloque de cemento que impide el acceso al interior de esta estructura.

Por otro lado, en el complejo de Dagi también se han producido algunas novedades. Raúl, Jaime y Carmen continuaban con la limpieza final del sector este del pasillo transversal cuando se encontraron con una grata sorpresa: algunos de los ladrillos de adobe reutilizados por los monjes coptos contaban con sellos; estos sellos son de época faraónica y permiten ser leídos parcialmente. Un estudio más detallado y fotografías de alta resolución (incluida la técnica RTI) contribuirán a su procesado, documentación e interpretación de forma segura.

Otras sorpresas surgían del trabajo realizado por Miguel Ángel en la cámara del sarcófago, donde hoy –que es su último día– nos ha explicado la cronología de construcción de la cámara. Miguel Ángel llevaba días en solitario en el complejo de Ipi, apenas acompañado por el inspector encargado del sector norte, Dr. Said, y por la otra especialista que se ha asentado en el pasillo principal de la tumba de Ipi y continua con paso firme en su análisis de los restos de textiles: Elsa Yvanez. Elsa ya contribuyó al estudio de los textiles en la campaña anterior, pero el número de vendas, sudarios, paños, trapos y todo tipo de piezas de lino para la momificación le han obligado –y ella lo hace encantada– a continuar con el estudio de las mismas.

En cuanto al equipo de conservación, nuestros cinco colegas han vuelto a trabajar diligentemente durante el día de hoy en las tumbas de Dagi y Djari. En el complejo de Djari, Reed y Olivia han continuado con los experimentos con las recetas de mortero y, como resultado, han llegado a encontrar la composición perfecta de emergencia para los morteros de las pinturas murales en ambas tumbas. Mientras tanto, Lily, Ella y Jaume se han dedicado a consolidar las partes más frágiles de los muros del pilar D antes de aplicar el mortero y de desmantelar el primero de los tableros de madera que aún cubren la mayoría de las pinturas. Este proceso es crucial para la protección de estas representaciones en la tumba de Djari. Al replicar exactamente las prácticas antiguas, nuestro equipo se esfuerza por preservar estos fragmentos remarcables de la historia para el beneficio de las generaciones futuras.

Tras completar la consolidación de las áreas más visibles, el equipo, asistido por el moudir, se ha embarcado en la complicada tarea de desmantelar el primer tablero de las pinturas situadas en la cara interior del pilar denominada D. En este pilar, según las fotografías tomadas por la expedición del MET dirigida por Herbert Winlock, se encontraban un par de luchadores de práctica frente al difunto, dando forma a una escena de prestigio y reconocimiento del dueño de la tumba común en otros monumentos de este periodo. La importancia de evaluar la condición de las pinturas era tal, que el ambiente estaba cargado con una sensación de planificación, prevención y anticipación a los problemas que pudieran surgir debajo de los paneles. Los restauradores cortaron a través de las uniones de los tableros de madera con mucha precisión usando una sierra pequeña o segueta y retiraron el primer panel del pilar: el silencio creado por la tensión del momento dio lugar a los primeros comentarios, sonrisas y felicitaciones al ver que pinturas con milenios de antigüedad volvían a cautivar la atención de los presentes en la tumba de Djari.

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Y Amenhotep III habló a Abu Saidi

Más allá del afán por hacer las cosas bien, documentarlo todo y alcanzar cada uno de los objetivos, nuestro trabajo en equipo también implica adaptarse a cada circunstancia y disfrutar de la pasión por la arqueología y la investigación del pasado egipcio. En estos últimos días, estábamos tan concentrados en el rincón meridional del patio de Djari y el acceso a una estructura subordinada que nadie escuchaba las bromas de uno de nuestros mejores mustarines, Abu Saidi, quien contaba que el propio Amenhotep III Neb-maat-Ra (“Ra es el señor de la Verdad”) le había indicado sentado en su hombro una gran noticia: “encontrarás un pozo en la entrada de esta tumba”.

Precisamente en una de las fotos seleccionadas del lunes se le podía ver concentrado en limpiar la acumulación de ladrillos… desde donde nos indicaba, cada vez que podía y riéndose profundamente, que íbamos a encontrar un pozo en su zona de trabajo. ¡Dicho y hecho! José Alba y Laura, equipo que supervisa la limpieza de la zona –y de la mano de Abu Saidi– han encontrado hoy un pozo que plantea interesantes incógnitas: ¿pertenece al plan original de la tumba de Djari? ¿Puede tratarse de un pozo posterior vinculado con la reutilización del monumento en el Reino Nuevo? ¿Es un pozo intacto que no había sido identificado hasta ahora o ha sido ya saqueado?

Seguramente estas preguntas recibirán respuesta a lo largo de los próximos días, aunque ya podemos avanzar dos cuestiones interesantes: por un lado, el material que aparece como parte del relleno superficial del pozo incluye materiales modernos (un paquete de cigarrillos Melachrino & Co., una llave metálica pequeña, un papel de periódico alemán de principios de siglo), lo que indica que alguien debió descender este pozo anteriormente; eso no quita para que hayamos encontrado restos que parecen provenir de un sarcófago de caliza o ladrillos de adobe que, seguramente, sirvieron en su momento para sellar el pozo. Por otro lado, sin embargo, ninguno de los investigadores conectados con la zona desde principios de siglo hasta hace unos años (e.g., Winlock, Davies, Roehrig, Kampp) ha incluido un pozo en los planos del monumento, lo que significa que no debieron verlo o no les pareció lo suficientemente valioso. Sea como sea, el equipo investigará en detalle este pozo que seguramente nos ofrecerá gratas sorpresas en unos días.

En cuanto al trabajo en la tumba de Dagi, el equipo de Raúl, Jaime y Carmen han identificado un área de cubeta para la preparación de mortero blanquecino y el recubrimiento de las paredes a pie de obra. Este tipo de hallazgo –que cada vez más sirve de complemento a las aproximaciones de la Filología Material– nos ayuda a evaluar cómo preparaban la decoración los artesanos egipcios; si a ello le añadimos que los obreros de la época dejaron marcadas sus manos e improntas de sus dedos a la hora de trabajar, el descubrimiento merece análisis, documentación e incluso análisis químico de muestras obtenidas de la cubeta.

En cuanto al equipo de conservación, en estos días han estado trabajando junto a los inspectores de restauración para encontrar los componentes y cantidades necesarias y con ello crear los mejores morteros y argamasas posibles. Han creado tres tipos de morteros fundamentales y con ellos esperamos que en las próximas campañas podamos dedicarnos a consolidar y restaurar los muros de las tumbas de Djari y Dagi, así como sus pinturas.

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Los trabajos empiezan a dar sus frutos

Este martes ha sido un día agotador por la gran cantidad de frentes abiertos a la vez y las constantes sorpresas que han ido surgiendo. La arqueología tiene algo de misterioso, improvisación e investigación… y la aparición de nuevas estructuras demandan nuevas respuestas y tareas. Al final de la campaña, el modo en el que uno se haya adaptado a las novedades, sorpresas y cambios asegura el haber conseguido resolver los problemas y completar las tareas dispuestas desde el principio.

En la tumba de Djari se ha avanzado –ya con los permisos pertinentes para abrir la estructura– en la búsqueda del gebel y con ello el nivel más bajo de la puerta de acceso a la tumba subsidiaria que deseamos superar. Aún necesitaremos unos días para retirar tanto escombro (procedente de otras tumbas de alrededor) y poder romper el sellado de cemento impuesto por las autoridades en 1995 (según la inscripción). Por otro lado, las tareas de limpieza del pasillo transversal continúan con un buen ritmo, lo que ha permitido poder documentar el gebel y concentrarnos en la acumulación de adobes –un tanto inesperada– en la zona debajo de uno de los nichos para estela de Djari.

En el caso de Dagi, el trabajo se ha concentrado en la limpieza del interior para realizar documentación con fotogrametría. Aquí se ha detectado un pozo que no fue localizado por Davies en sus excavaciones y estudio de la tumba del “visir Daga” y requiere consolidación de las pinturas de alrededor antes de empezar a excavarse. Seguramente tengamos que proceder a ello en la siguiente campaña.

Mientras, en la tumba de Ipi, nuestro experto en piedra, Miguel Ángel, ha continuado con el estudio del diseño de la sala, el sarcófago y la caja de canopos, ofreciéndonos interesantes interpretaciones sobre la disposición del sarcófago y la preparación de la sala.

Por otro lado, en relación a la restauración y la fotografía, hemos recibido una buena noticia: podemos usar un almacén cercano para guardar los materiales que se estaban acumulando y que difícilmente podíamos guardar adecuadamente.

A ello hay que añadir que el equipo de restauración ha estado trabajando en la consolidación de las diversas pinturas en Dagi mientras que en el complejo de Djari el uso de las argamasas está funcionando plenamente. En un par de días, además, procederemos a retirar los paneles de uno de los muros cubiertos de la tumba de Djari, un evento importante en sí mismo al no haberse comprobado el estado de las pinturas tras los paneles desde hace casi un siglo.

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La primera mitad de la campaña ya pasó: avances, cambios y estrategias

Desde muy temprano cada mañana, nuestras dos fotógrafas Ana y Patri se desplazan de un lado a otro para inmortalizar digitalmente cada uno de los episodios más pintorescos o científicos que el proyecto pueda ofrecer. Desde los globos llenos de turistas que se elevan con los primeros rayos de un sol desafiante con el paso del día hasta las paladas iniciales del experto mustarin («el del paletín o palaustre»), todos y cada uno de los gestos del yacimiento sirven para retratar el progreso, esfuerzo y dinámicas de los diversos miembros del equipo. Este diario es una prueba evidente del fantástico trabajo que hacen y de su constante (¡y a veces movida!) batalla para no perder los mejores momentos, escenas o sucesos.

Nuestra mañana ha sido bastante calurosa pues las temperaturas empiezan a ascender peligrosamente. En el complejo de Djari, José Alba y Laura continuaron con la limpieza del sector meridional del sector norte en el pasillo transversal. Frente a uno de los dos nichos que adornaban ambos lados la fachada –y servían para presentar dos estelas de Djari– ha aparecido una acumulación de ladrillos de adobe y una laja de piedra arenisca de cierta entidad; creemos que esta laja sirvió para tapar un hueco que se excavó en uno de estos dos nichos, probablemente en el Reino Nuevo. La visita tras el fatur (i.e., desayuno) del Manager General de la Sección Central de Deir el-Bahari y Asasif, Sr. Ezz er-Nooby, nos permitió pedir su autorización para continuar con la apertura de la estructura subsidiaria sellada con cemento y de este modo avanzar en la documentación del complejo de Djari.

En Dagi hemos avanzado también con los trabajos de Raúl, Carmen y Jaime, que se han centrado en continuar limpiando el pasillo transversal –donde ha aparecido un pozo que podría ser de interés al proyecto– y recoger los fragmentos de pintura de la tumba y los restos coptos del monasterio posterior. El pozo recién descubierto requiere que primero consolidemos y protejamos las pinturas de la zona antes de dar cualquier paso en la sala.

En cuanto al equipo de conservación, hoy han finalizado la composición para reparar el mortero que se usará como emergencia para la estabilización de las pinturas murales en las tumbas de Djari y Dagi. También han desarrollado composiciones para otros dos morteros con diferentes propiedades que serán usados en otras áreas de las pinturas: una servirá para consolidar el sustrato de la piedra y la otra para algunos rellenos de retoque. Durante el proceso de comprobación, han aprendido además que el mejor modo de obtener y procesar los materiales locales que están usado es con la ayuda de los inspectores, lo que significa que ahora se podrán producir grandes cantidades de estos materiales para tratamientos futuros.

En cuanto a la conservación en la tumba de Dagi, mientras continua el proceso de limpieza y más fragmentos van apareciendo, el equipo de conservación ha estado atento para llevar a cabo estabilizaciones de emergencia y el levantamiento de fragmentos o partes de objetos muy débiles. Estos restauradores trabajan con los equipos arqueológicos y fotográficos para que cada fragmento sea inventariado, acicalado y fotografiado antes incluso de que se lleve a cabo cualquier tipo de tratamiento formal.

Por la tarde, además, se ha organizado una reunión de mitad-de-campaña para clarificar objetivos, plantearnos qué se ha conseguido hasta ahora y cómo podemos modificar los planes para alcanzar el resto de metas. Los miembros del equipo plantearon las dificultades o avances que han encontrado en estas dos semanas y se reorganizaron algunas tareas para que puedan desarrollarse con mayor precisión.

MKTP - Middle Kingdom Theban Project - Recuperando el pasado
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El proyecto

El Middle Kingdom Theban Project tiene como objetivos la excavación, estudio y publicación de varias tumbas de la necrópolis del Reino Medio en Deir el-Bahari (Henenu, Ipi, Neferhotep, E1) y de las tumbas de Dagi (TT 103) y Djari (TT 366) en la necrópolis de Asasif.

MKTP - Middle Kingdom Theban Project - Ministerio Egipcio de Antigüedades

Con la colaboración del Ministerio Egipcio de Antigüedades y las autoridades del Alto Egipto, Luxor y la Orilla Occidental.

Las tumbas

Las tumbas de Henenu (TT 313) e Ipi (TT 315) se encuentran en la colina norte de la necrópolis de Deir el-Bahari, donde fueron enterrados algunos de los oficiales más importantes de Mentuhotep II y principios del Reino Medio. 

La cámara funeraria de Harhotep (CG 28023) fue localizada en el patio de la tumba TT 314 y constituye uno de los ejemplos más interesantes en arquitectura, iconografía y epigrafía del yacimiento. 

En la planicie de Asasif, las tumbas de Dagi (TT 103) y Djari (TT 366) también representan monumentos a la memoria de altos cargos tebanos del reinado de Mentuhotep II que ayudaron a construir un gran estado.

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