Imagen: Patricia Mora Photography
¿Cómo podríamos resumir el final de campaña en unas pocas palabras? Nuestro rais, Ali Farouk, ha sido una pieza fundamental en el entramado científico, arqueológico y social que se supone que es una expedición en Egipto. Los inspectores, además, han contribuido en todo momento con su buen hacer y su experiencia. Los gafires, siempre atentos desde sus colinas y wadis, han sabido mantener –y seguirán haciéndolo– los monumentos seguros y sin percance. Se puede decir que, sin duda alguna, todo el personal egipcio ha sido clave en la consecución de nuestros objetivos. Y, por último, queda el gran equipo de investigadores, estudiantes y becarios que han trabajado con ahínco y sin descanso para alcanzar cada una de las metas establecidas al principio de esta aventura. La campaña 2025 supone un pequeño paso en el estudio de las tumbas de Ipi y Djari, pero en ella se han conseguido alcanzar metas que son determinantes para lo que está por venir en los próximos años. ¡Insha’allah, esperamos poder decír un buen día que “todo empezó con los trabajos de aquel 2025”.

El cierre de la campaña ha llegado tras 30 días de trabajos intensos y muchas fases que superar, según los planes del equipo para esta décima campaña. Los diez años de la expedición de la Universidad de Alcalá (UAH) y su Middle Kingdom Theban Project proyectan un plan general donde son varias las tumbas de estudio y los aspectos políticos, sociales y religiosos que se desean investigar, por lo que cada campaña es un pequeño logro… una pieza de un puzzle más amplio que poco a poco va cogiendo forma. Uno de los aspectos que hemos tratado de revisar esta campaña ha sido la red de puntos creada en años anteriores: como en los días previos, Fernando –esta vez asistido por Rebekah, que había terminado su labor en la tumba de Ipi– ha estado tomando puntos a lo largo de la concesión UAH-MKTP para valorar la precisión de nuestros datos.

Mientras, en la tumba de Ipi se llevaba a cabo el cierre definitivo de esta campaña. El jefe de los gafires, Sheikh Hagag, llevó a cabo su misión del modo ortodoxo y ceremonial que definen esta etapa y, tras ello, el equipo se centró en los trabajos a completar con cierta celeridad en la tumba de Djari. En este monumento llegó también el momento de abandonar el lugar, por lo que se inició el plan de protección de la estructura: por un lado, el grupo de carpinteros coptos volvió a aparecer –tras haber tomado medidas los dos días antes– con el encargo de los tableros terminado. Era muy importante que se consiguiera una superficie acolchada que proteja las pinturas, además de un tablero robusto y extenso que las aisle y no permita que el sol, la humedad o algún percance indeseado las dañe. Bajo la dirección del moudir, los tableros fueron instalados uno a uno con la ayuda de Miguel y Raúl, quienes ponían sumo interés en evitar riesgos, golpes o accidentes, y Patricia, que tomaba fotos del proceso. Además, los conservadores intentaban consolidar o proteger algunas zonas donde la instalación de los tableros pudiera ser un problema más que una solución.

Al final de la jornada, como suele ser tradición, se realizó el pago a los obreros y disfrutamos todos juntos de un pequeño aperitivo de pasteles y bebidas, con la tradicional firma en el anuario del rais donde aparecen todos los equipos, trabajos y detalles de las expediciones con las que ha trabajado Ali Farouk el-Qeftawy.
Esta noche, de madrugada, marchamos de vuelta a nuestros respectivos hogares e instituciones, con la satisfacción de haber conseguido alcanzar los objetivos y la sensación de que es el momento de tomar un breve descanso lejos de toda la pasión, intensidad y excitación que supone trabajar en Egipto.
¡Gracias Egipto por todo lo que nos ofreces y Feliz Navidad a todos nuestros amigos!














































