Imagen: Patricia Mora Photography
Como es ya tradicional, el día libre de los viernes se suele emplear para adelantar trabajo, visitar algún monumento de Luxor que uno quiera disfrutar o, como ha sido nuestro caso hoy, viajar a otros lugares del país para seguir aprendiendo o documentando sitios de interés para el proyecto. En el día de hoy parte del equipo ha preferido quedarse en el hotel recuperando fuerzas mientras que otro grupo ha viajado a Esna y Mo’alla.

Para los que han salido de viaje, la mañana empezaba a las 7:00 am con el desayuno inicial, previo a la salida en furgoneta a las 8:00 h. Nuestro conductor, Hassan, sabía perfectamente qué camino era el más adecuado para llegar a Esna, ciudad situada a unos 70 km al sur de Egipto, y en una hora y media ya estábamos en la entrada del templo ptolemaico-romano. El monumento fue construido originalmente en la dinastía XVIII, aunque la estructura actual data del reinado de Ptolomeo VI (s. III a.n.e.) y la decoración e inscripciones incluye a emperadores como Claudio, Trajano o Adriano (ss. I-II n.e.). El equipo disfrutó de los hermosos pilares con capiteles floreados y los relieves astronómicos, cuyos colores tras un periodo de restauración intensa han dejado a todos sorprendidos. En la parte lateral del templo, además, destaca una nueva estructura con mirador de dos plantas que permite observar los relieves y el techo del templo desde el sector sureste del complejo.

La visita al templo nos ha ocupado una buena parte de la mañana, sobre todo porque a cada paso un miembro del equipo encontraba un nuevo detalle que discutir. Los comentarios iban desde la belleza de los capiteles florales a la dificultad de la escritura jeroglífica ptolemaica o incluso a la presencia de nombres de emperadores en cartuchos o las famosas representaciones de las fases de la luna, auspiciadas por el dios Thoth. Al final, hemos subido al mirador para echar un vistazo al templo y discutir algunos de los relieves de la fachada y los laterales, como la representación típica del monarca sosteniendo y golpeando a los enemigos. Una vez acabados, hemos disfrutado de un paseo por el zoco de la ciudad y hemos abandonado la ciudad de Esna rumbo a la aldea de Mo’alla.

En la aldea de al-Mialla (también conocida en la disciplina egiptológica como al-Mo’alla) se encuentra la tumba del famoso Ankhtify, valiente de Hefat que, durante el conflicto entre tebanos y heracleopolitanos dominó las cuatro regionales meridionales del Alto Egipto, y cuya tumba constituye una evidencia importante de este periodo de transformaciones políticas y sociales. El equipo ha disfrutado examinando este complejo que presenta una planimetría con un pasillo transversal amplio, lleno de pilares, y un enterramiento bajo el eje central del pasillo. La presencia de un solo cartucho real mencionando a un tal Neferkare nos informa de la dependencia de esta región –al menos de modo provisional– de la autoridad heracleopolitana y del enfrentamiento de las fuerzas de esta región (conocida como Hefat) contra Tebas.











