Imagen: Patricia Mora Photography
La vuelta del fin de semana ha empezado con la incorporación de otra de nuestras conservadoras: Reed Hudson. Reed llegó el viernes de madrugada y hoy era su primer día junto al resto de miembros del equipo, por lo que esta jornada ha servido para que sea informada de los avances previos y que el equipo de conservación le ponga al día en cuanto a los testeos de morteros y yesos realizados. Como Sameh y Arantxa habían venido realizando ya algunas pruebas basadas en los cálculos y mezclas de la campaña anterior, Reed ha llegado justo a tiempo para evaluar hasta qué punto estos tipos de morteros (con o sin lima) se adaptan y funcionan en el contexto de la piedra tafla del complejo de Djari.

En cuanto a los morteros, Arantxa y Reed han estado discutiendo las pruebas previas donde se consideraba la proporción de cal (lime) a añadir o incluso si esos restos de cal proceden de la propia composición natural de la roca o de la jiba usada en el proceso de preparación de los morteros. En nuestro equipo, el trabajo de evaluación de los componentes originales de la pintura, morteros y yesos del monumento se está analizando al detalle para poder adoptar las mejores medidas de reconstrucción estructural y restauración. Además del trabajo de los conservadores, Andrés ha continuado con la documentación precisa de la escena de pesca en el pasillo principal de la tumba. Dicha escena, que muestra tres modos distintos de faenar en el río, incluye además la presencia de dos cocodrilos, grandes reptiles que representan los peligros del medio acuático a la vez que la vigilancia del acceso a la tumba.

En el complejo funerario de Ipi no se ha podido trabajar la jornada completa. El motivo del escaso progreso ha sido la ausencia de electricidad. Sin ella no hay luz y, por eso, no podíamos arriesgarnos –a pesar de contar con lámparas y linternas de batería– a trabajar en el transporte de bloques de gran tamaño sin que se diesen las condiciones adecuadas para ello. Durante la mañana nos han indicado que se estaba instalando la caja de un nuevo transformador en la zona del West Bank y por esa razón se había cortado la corriente. Por ese motivo, Miguel ha estado echando una mano a Raúl y Rebekah con la revisión de las listas y documentos de los hallazgos antes de que todos bajasen la colina de Deir el-Bahari para unirse al resto del equipo en la tumba de Djari, localizada en la planicie de Asasif.

Con la incorporación de los miembros de Ipi hemos podido avanzar con más intensidad en varias tareas que andábamos completando en la tumba de Asasif. Una de ellas era la instalación final de las telas de las jaimas, que necesitaban ser ancladas al bastidor o marco de las jaimas de protección para las pinturas. Mientras Miguel y Rebekah completaban esta tarea, Raúl y Antonio discutieron los diversos graffiti que aparecen grabados en las paredes. Además, Antonio ha completado la labor de identificar y numerar las escenas de toda la tumba, incorporando las referencias de la expedición del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York cuando era posible, de modo que podamos trabajar de manera sistemática en la documentación de todas las paredes, escenas y motivos o detalles de las pinturas.











