Los trabajos de restauración y conservación en la tumba de Djari avanzan con firmeza. La primera semana la dedicamos a preparar los materiales y a estudiar la situación actual de la tumba, incluyendo la realización de mapas de alteraciones que nos permitirán comprender hasta qué punto cada sector de los muros presenta problemas cuando tengamos que intervenir en ellos. Por otro lado, Miguel continúa a buen ritmo en la cámara funeraria del sarcófago con el desmantelamiento del sarcófago. Las piezas pequeñas y medianas ya fueron substraídas de la cámara y ahora nos enfrentamos a una nueva coyuntura con los bloques de cientos de kilos.

En la tumba de Ipi continuamos con la cadena de trabajo que se planteó desde el principio: Miguel trabaja en la cámara con la selección de los fragmentos que serán desmantelados y enviados fuera de esta sala. Al principio, se seleccionaron los fragmentos de menor tamaño que podían ser transportados fácilmente, sin la necesidad de la ayuda de los obreros o el uso de un trineo. Un poco más tarde, el tamaño de algunos fragmentos exigió emplear un trineo elaborado sobre una plataforma de maderas, lo que permitió mover piezas de hasta 400 kg. Ahora, considerando que nos esperan algunos bloques de 600-800 kg, Miguel ha empezado a construir una estructura que permita el empleo de un “winch” (dispositivo mecánico con un tambor giratorio que enrolla un cable o cuerda y permite levantar o mover objetos pesados).

Mientras, en la parte superior, Rebekah sigla y recopila la información principal del fragmento, sobre todo para establecer su localización exacta en el “mapa mural” que vamos diseñando de cada lado. Aunque en los primeros días la labor de inventariado y recopilación de datos la ha desarrollado Rebekah, hace dos días se le unió Raúl Sánchez, que llega al equipo hasta el resto de la campaña. La fase final de esa cadena de tareas que se busca mantener la desarrollan los conservadores, quienes plantean una intervención sencilla con cada pieza, que será tratada en profundidad una vez haya vuelto a formar parte del sarcófago.

En cuanto a la tumba de Djari, continuamos con la labor de estudio y documentación que ya hemos venido describiendo estos días. A pesar del ritmo sistemático y acompasadeo de nuestro análisis, cada vistazo a una escena nos sorprende por la cantidad de detalles que este artista (¡o artistas!) de la dinastía XI propuso en su representación de diversas escenas religiosas y del mundo de lo cotidiano. Y hablando de lo cotidiano, hoy hemos aprovechado el desayuno para celebrar el cumpleaños de uno de los miembros del equipo, Patricia, que ha recibido las felicitaciones, cánticos y pasteles –como uno puede imaginar– con una emoción tremenda. ¡Qul sana ua enti taiba, Bata!











