¡Estamos de vuelta en la necrópolis! Tras una pausa de un año, hemos regresado al complejo funerario de Djari (TT 366), donde esperamos llevar a cabo una temporada intensa y fructífera. Este año, bajo los auspicios del Ministerio de Turismo y Antigüedades —a quienes agradecemos una vez más su apoyo, autorización y hospitalidad— nos centraremos en la documentación, restauración y conservación de la estructura funeraria y sus pinturas murales. Es indiscutible que muchos de los monumentos en las necrópolis tebanas requieren un plan elaborado de restauración y conservación; por ello, el equipo del MKTP se concentrará en la consolidación y revitalización de la tumba de Djari, un ejemplo excepcional de la producción artística de los tiempos de Mentuhotep II.

A pesar de haber vivido el mismo acontecimiento durante los últimos diez años, hoy nos volvimos a emocionar cuando el jefe de los guardianes de la zona, Sheikh Shahad, abrió de nuevo la puerta de la tumba de Djari. Bajo la atenta mirada de la inspectora, cuyo nombre es Aabla, se sacaron y organizaron todos los materiales, herramientas y hallazgos en un área segura del monumento. Pronto necesitaremos emplearlos en la documentación del monumento, el estudio de los hallazgos especiales y la restauración de las pinturas murales.

Una de las tareas más importantes del primer día siempre ha sido comprobar el estado del monumento y sus hallazgos. Por eso, una tarea fundamental es el examen de los testigos de yeso colocados en los puntos más importantes y frágiles de la tumba: afortunadamente, su estado actual indica que no ha habido cambios significativos en los últimos meses. Además, ha sido necesario reinstalar la valla de seguridad de cuerdas con postes de madera en el patio, que nos recuerda la delicada condición del monumento en esa zona. En esta etapa inicial, nuestro moudir dedicó parte de su tiempo a explicar a la inspectora los objetivos y tareas de esta temporada, así como los principales problemas a encarar en los próximos años. Nuestra inspectora, Aabla, tiene años de experiencia en el Valle de los Reyes y en el Carter Magazine, y hoy ya hemos percibido que contribuirá enormemente a la temporada.

En el primer día, otra operación habitual es la instalación del estudio fotográfico para nuestra especialista, Patricia Mora. Sin embargo, se decidió que primero era necesario que la cámara seleccionada para este propósito fuese limpiada y acondicionada a fondo para tal fin. Sin dudarlo un momento, Hussein se puso a limpiar la cámara de la tumba. Este espacio —que una vez albergó las maquetas de madera del difunto Djari— estará listo mañana.

De algún modo, este primer día resume lo que esperamos que sea una campaña intensa, fructífera y divertida, dedicada principalmente a la restauración del monumento de Djari. Como anhelaban los antiguos egipcios, la perpetuación de la memoria del difunto, la reiteración de su nombre en inscripciones y conversaciones, y la existencia perdurable de su monumento son, como en el caso de Djari ahora, una realidad viva…











