Imagen: Patricia Mora Photography
A cinco días de completar nuestra campaña no queda mucho margen para salirse de los planes establecidos, por lo que el equipo conoce con claridad los pasos a dar en las pocas jornadas que nos quedan. En el complejo de Ipi (TT 315) se ha alcanzado el objetivo propuesto al principio de la campaña, con el desmantelamiento y transporte de todos los bloques fragmentados del sarcófago del visir. En el caso del director del kheneret Djari, aún nos queda trabajo de restauración en su complejo funerario (TT 366), labor en la que se centrará el equipo en los pocos días restantes. Si en las semanas previas nos sorprendía gratamente la capacidad de esfuerzo, trabajo y dedicación de los obreros del equipo, esta semana es el trabajo de nuestros conservadores el que está siendo apasionante: el estudio previo de los posibles morteros a emplear, las comprobaciones cuidadosas en el propio museo y la selección del mejor mortero de restauración ha dado paso a su aplicación directa sobre los muros y la supervisión de que el resultado final es el deseado. No en vano titulábamos nuestra entrada de ayer “Con morteros y a lo loco”, por la intensidad y complejidad del trabajo de nuestros magníficos restauradores, aunque todo ello desarrollado con esmero, rigurosidad y al detalle, sobre todo con el ojo puesto en la revitalización y conservación de este complejo con pinturas de tal excepcionalidad.

En el complejo funerario de Ipi se va reduciendo el número de tareas, aunque la búsqueda de la excelencia en cualquier tarea –como todos sabemos bien– implica rematar el trabajo del modo más acertado posible. En la TT 315, tras haber retirado un proporción importante del sarcófago y la caja de canopos en piedra, solo queda ya documentar la pieza central sin los fragmentos y la cámara funeraria en su totalidad. Esta documentación va a incluir: i) la recopilación de imágenes del sarcófago (paredes, suelo, fisuras térmicas, daños, etc) y también de la cámara (sus suelos, pues presenta dos, sus paredes, el techo tiznado de hollín, etc.); ii) la realización de fotogrametrías para la compilación de todos los detalles con una gran resolución y en un formato tridimensional; iii) la anotación de aspectos arquitectónicos que no podían observarse con claridad anteriormente; y iv) la preparación de un compendio de comentarios para preparar los objetivos de la siguiente campaña. En la siguiente campaña, la meta fundamental será trasladar el resto del sarcófago con un exoesqueleto para poder excavar el suelo de la cámara y reconstruir íntegramente todos los fragmentos del sarcófago de Ipi y de su caja de canopos, acoplada a su lado este.

Por otro lado, la labor de los restauradores en el pasillo transversal de la tumba de Djari es digna de alabanza. En este espacio se concentra la mayor parte de las escenas (de estilo pre-reunificación), con un colorido y unos motivos excepcionales. Para la creación del programa iconográfico, los antiguos constructores tuvieron que usar tres capas con una composición distinta, lo que ha obligado a nuestros restauradores a estudiar en detalle el mejor modo de replicarlas. Eso ha hecho que trabajen duro durante las primeras semanas y ahora luchen contra el reloj para aplicar los morteros, que deberían secarse en las próximas semanas y ofrecer una capa intermedia sobre la que trabajar en la próxima campaña. Este tipo de restauración –a medio camino de su finalización– permitirá trabajar en las próximas campañas con la capa más externa y refinada sobre la reposa la pintura y lograr la recuperación deseada de los soportes, colores y formas.

El equipo de restauradores, por lo tanto, anda de un lado para otro completando el programa de intervenciones en cada uno de los muros, pilares y pinturas, tal y como se había planeado la jornada anterior. El equipo de cada uno de ellos incluye sus recipientes con los morteros, los cepillos, paletillas metálicas y de madera, paños y demás brochas, papeles y textiles para conseguir en tiempo record el mejor tratamiento para la tumba de Djari, cuyas escenas son muy representativas de lo que debió ser el estilo local tebano (quizás incluso del Alto Egipto) a finales de la Dinastía XI. A mitad de la mañana hemos tenido la suerte de recibir la visita de Fatma Talaat Ismail (ARCE), quien en un viaje personal ha aprovechado para saludar e interesarse por los avances en el complejo de Djari.











