Imagen: Patricia Mora Photography

El día de hoy era muy especial para los miembros del Ministerio de Turismo y Antigüedades (MoTA) ya que se inauguraban dos estatuas de alabastro del templo funerario de Amenhotep III en Kom el-Hettan (i.e. “el montículo de los muros”). A pesar de la amable invitación al evento (que agradecemos inmensamente), hemos preferido continuar trabajando en el día de hoy para poder aprovechar los últimos momentos antes de cerrar la décima campaña. Seguro que los asistentes han disfrutado mucho con la presentación de estos nuevos elementos del complejo de culto del gran monarca de la dinastía XVIII, donde el equipo de la investigadora Hourig Sourouzian ha estado trabajando numerosos años.

Imagen: Patricia Mora Photography

En el día de hoy hemos estado revisando los mapas de puntos obtenidos en años anteriores por el equipo de arqueólogos del paisaje, que también ha revisado Fernando. Su labor es examinar la red de puntos para verificar que todos los datos son correctos y asegurar que estamos trabajando con absoluta rigurosidad en términos de geolocalización en los monumentos. Además, como Daniel se ha marchado, han quedado solamente en el complejo de Ipi las tres personas que se dedican solamente a los fragmentos del sarcófago, Miguel, Rebekah y Raúl. Con la subida del último bloque de la capa de canopos, Miguel ha procedido a unir fragmentos con un pegamento especial, lo que esperamos que acelere el proceso de reconstrucción para la siguiente campaña. Por otro lado, Rebekah ha intentado organizar los pocos fragmentos que quedaban para terminar el inventario. 

Imagen: Patricia Mora Photography

En el complejo de Djari hemos continuado trabajando en la restauración de sus muros, morteros y pinturas. Sameh y Reed se han centrado en la restauración de un sector complicado de caracter prioritario por la condición frágil de los pilares y muros en el sector sur del pasillo transversal. En esta zona se está probando un mortero que ha sido compuesto especialmente para ofrecer el soporte necesario a la vez que demuestre cierta flexibilidad para no dañar las capas con las que entrará en contacto cuando se disponga en la pared. 

Imagen: Patricia Mora Photography

Por otro lado, mientras los restauradores continuan con el trabajo de restauración, Antonio ha avanzado en el examen de los programas iconográficos y textuales en la tumba. Aunque muchas de las escenas son comunes a otras tumbas, a veces son los detalles los que obligan a comprender esta obra con un estilo local distinto al que se observan en otras tumbas. Por ejemplo, las sandalias de piel de los arrieros con sus burros o el brazo del sacerdote lector dispuesto por detrás del trineo de arrastre del ataúd de Djari son dos de los detalles que muestran una producción artística con una idiosincracia y técnicas particulares a un taller local. Además, es importante comparar las inscripciones y su estado hace unos 90 años, cuando fueron fotografiadas por la expedición del Metropolitan Museum, con la condición que muestran en la actualidad.