Hoy ha sido un día menos caluroso que los anteriores y eso ha contribuido a que tuviésemos una buena jornada. Tras el descanso de ayer (viernes) y la incorporación de nuevos miembros durante el día, arrancábamos a las 6:30 de la mañana con el reparto de las primeras tareas –algunas de ellas aún muy básicas– y la distribución de los miembros del proyecto por equipos, dependiendo de si uno trabaja en una tumba particular o de si la labor requiere estar en varios sitios a lo largo del día (e.g. fotografía o GIS). Por lo tanto, con las primeras luces todos andaban en sus puestos y listos para desarrollar las directrices planteadas con antelación.

Así lo entendió nuestro rais Alí y muy pronto sus 25 hombres ya andaban atareados en cada uno de los sectores de la concesión. De las primeras cuestiones a solucionar destacaba la reconstrucción de las jaimas que, por una noche con algo de ventisca, se habían venido abajo. Con buenas sujeciones, nuevas cuerdas y mucha alegría, nuestros amigos de Qurna consiguieron repararlas en un instante. No son muchos los trabajos donde uno pueda sentir que aprende tanto sobre el ser humano como el nuestro, donde el esfuerzo, la actitud y el despliegue de humor de los egipcios nos enseña mucho (y profundamente) sobre la vida. Quizás sea por eso que nuestros gafires (“guardias de la necrópolis”) se ofrecen a vigilar durante la noche parte de nuestro equipo, desayunamos comida local cada mañana o algún miembro regresa en moto con un colega obrero a nuestro hostal. Día a día el trabajo se mezcla con el respeto, el cariño y la sensación de que lo que hacemos, desde luego… nos encanta.

Por supuesto, todas estas anécdotas y relatos van de la mano del desarrollo de nuestros planes. Uno de los intereses científicos del Middle Kingdom Theban Project es la comprensión holista de los monumentos de este periodo. Nuestra presencia en las necrópolis de Deir el-Bahari y Asasif nos ofrece esta oportunidad y debemos recopilar toda la información transcendental para, mediante su estudio, corroborar teorías anteriores o plantear nuevas lecturas de este cementerio y la sociedad que lo produjo. Por eso es fundamental documentar la situación actual de las tumbas, registrar manual y digitalmente todos los datos posibles y caracterizar cada monumento mediante las tecnologías más avanzadas y los métodos clásicos más prácticos. Este procedimiento –que desgraciadamente no es tan común como se cree– permite iniciar las excavaciones arqueológicas y otras actuaciones con toda la información original, antes de participar en la composición de una nueva historia para el monumento.

En la tumba de Djari el trabajo de hoy se ha centrado en la preparación de dianas y puntos para documentar un sector que deseamos limpiar y adecuar para las labores arqueológicas de la semana que viene. Este sector del patio (sur)– se convertirá pronto en una práctica salida del complejo sin tener que pasar por otras concesiones. Por otro lado, José y Laura se han dedicado a verificar la localización y estado de las pinturas de la fachada de Djari. Para los pocos versados en pinturas murales del periodo, las escenas de la tumba de nuestro alcaide de prisiones tebanas constituyen una de las manifestaciones más significativas (¡y poco conocidas!) del arte provincial de la Dinastía XI. El trabajo que nuestro equipo realizará en las próximas semanas permitirá plantear preguntas interesantes sobre el estilo de las composiciones y los artesanos que las produjeron, además de otros aspectos mucho más técnicos como la preparación de las paredes, morteros y pigmentos.

El equipo de la tumba de Dagi también ha iniciado su revisión del estado actual de la tumba, fijándose sobre todo en las cuestiones más problemáticas de la conservación de pinturas murales que esta tumba presenta. A pesar de la calidad de la piedra y el alto nivel artístico de su autor o autores, estas pinturas han sufrido cierta degradación y requieren un profundo estudio y una adecuada metodología de restauración. Además, Jaime, Carmen y Raúl han estado localizando unos graffiti de época copta que nos hablan de la reutilización de la tumba como parte del monasterio de San Epifanio.

El equipo de conservación aumenta este año. A las habituales Reed Hudson y Ella Andrews (a quien se unirán pronto otros miembros que repiten temporada), se ha sumado la nueva investigadora Olivia O’Dwyer. Juntas han pasado el día examinando las pinturas y organizando los materiales de conservación para la campaña. La pasada campaña empezaron documentando las pinturas de Dagi y planteando planes para los tratamientos de conservación, tareas que constituyen una prioridad este año. También se ha notado cómo de ansiosos estaban por trabajar en Djari, tumba que presenta nuevos retos – ¡sobre todo porque parte de las pinturas permanecen aún cubiertas! En algún momento del siglo XX las paredes de esta tumba fueron cubiertas con tablones de madera y ahora tendrán que considerar la mejor manera de que se retiren sin que las pinturas sufran. Nos aseguraremos de que las imágenes de este proceso y las pinturas ven la luz para disfrutar de materiales que no han sido fotografiados en décadas.











