Hoy ha vuelto a ser un día muy especial en el yacimiento. Nuestra querida Patri, la mejor fotógrafa que un equipo arqueológico pudiese desear, ha cumplido años. Por supuesto en el yacimiento hemos celebrado semejante acontecimiento con tarta, bailes y cánticos.

A pesar de este día tan especial, Patri no ha parado de trabajar. No solo está acabando de fotografiar todas las bolsas de natrón, también se está encargando de documentar perfectamente las flores que están apareciendo en la cámara subsidiaria de la tumba de Ipi y la momia de la E1.

Anoche además llegaron tres miembros más al equipo: Sergio, Manuel y Enrique. Manuel y Enrique, antropólogos forenses, ya han comenzado a analizar algunos fragmentos de momias que se encontraron en las primeras campañas en la tumba de Ipi. El estudio de estas momias nos puede ayudar a conocer mejor tanto las técnicas de momificación, como diversas patologías o la dieta que los antiguos egipcios llevaban.

Sergio se ha ido con Carmen y Raúl a la E1. Allí ha comenzado a valorar la estructura de la tumba y a planear cuales deben ser los siguientes pasos para que la excavación se produzca de forma segura.

En la tumba de Henenu, se comenzó a cribar el contenido extraído del corredor, los nichos y algunas de las cámaras subsidiarias. A mediados de la semana que viene se espera que comience oficialmente la excavación del patio.

En la tumba de Ipi, Mohamed y Bea han acabado de extraer todas las flores con ayuda de los restauradores. La guirnalda, la pieza más compleja, ha necesitado la ayuda de todo el equipo de restauración para poder ser extraída. Reed ha comenzado inmediatamente su limpieza, pero debido al tamaño es probable que esto requiera varios días de trabajo.

Óscar ha estado trabajando con Bea, registrando todos los materiales, incluido un fragmento de lo que parece ser la piel de un cocodrilo que ha aparecido en la cámara subsidiaria de Ipi.

La tarde en el Marsam ha sido hoy más relajada. Con ayuda de los trabajadores del hotel, dimos una sorpresa a Patri, con tarta y helados incluidos. La noche acabó en la azotea del hotel, bailando y bebiendo relajados, aprovechando al máximo el inicio de nuestro fin de semana.











