Hoy ha sido un día de sorpresas, desde el primer minuto de la mañana la actividad ha sido frenética en la tumba de Ipi.

En primer lugar, el equipo de conservadores ha terminado de desdoblar los fragmentos de papiro, apareciendo en ellos nuevas inscripciones. Tras un análisis preliminar por parte de Antonio, podemos asegurar con casi total seguridad que se trata de un papiro del Reino Medio.

Mientras eso sucedía en el interior de la tumba, en el patio se continuó con la excavación de la cámara subsidiaria. No pasaron más de diez minutos hasta que una entrada monumental, con restos botánicos, apareció. Anexa a esta entrada se encontró también una sección, delimitada con piedra caliza, con restos cerámicos y de bóvidos. Probablemente esto indica un enterramiento tardío, posterior al monumento inicial que podría ser del Reino Medio, eso explicaría el porqué está en la parte más exterior.

En la tumba de Henenu, David y Óscar han estado realizando la fotogrametría de distintas áreas de la tumba. Por su parte, Iria ha estado registrando materiales que siguen apareciendo con la limpieza de la tumba.

Raúl y Carmen han encontrado un murete de adobes en la E1. Probablemente fue obra de Winlock u otros arqueólogos anteriores para tratar de desplazar la arena y los escombros de la tumba.

Debido a toda esta actividad, el equipo de trabajo de Ipi y los conservadores se han quedado en el yacimiento hasta pasada la hora de la comida. La emoción se puede palpar en el ambiente, pero la arqueología requiere paciencia. Hasta el fragmento más pequeño de cerámica puede aportar información valiosísima y por eso tenemos que trabajar analizando cada estrato de tierra y registrando cada material. Así que habrá que esperar a mañana para seguir excavando la cámara subsidiaria, pero ya sabéis lo que dicen: la paciencia es una virtud.