Conocer la obra para conservar adecuadamente

por Ana M. Herranz

Introducción

Una de las primeras y casi más importantes fases que forman parte del proceso de restauración de cualquier obra es la fase de documentación y de estudios previos, donde el conservador suele recurrir a todas aquellas tecnologías de investigación posibles, contando y colaborando con un equipo de carácter multidisciplinar que dota al trabajo de un carácter eminentemente científico. El objetivo de esta fase previa a la intervención es la obtención de información acerca de la técnica de ejecución de la obra y de los materiales que le constituyen, del estado de degradación que presenta y de sus causas de alteración, dependiendo de todo esto la correcta elección de los productos y metodologías para su futura intervención.

En el caso de Egipto, la tarea de documentación y estudio previo es especialmente importante puesto que las condiciones de los objetos, relieves y pinturas no suelen ser buenas y las medidas que se pueden aplicar por parte del especialista son muy limitadas. Por ejemplo, las pinturas murales halladas en las tumbas de Djari (TT 366) y Dagi (TT 103) no han sido documentadas a nivel de restauración y conservación desde su descubrimiento por parte de la Expedición del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York en los años 20, lo que supone una dificultad añadida en su estudio, documentación y recuperación.

Métodos y aplicaciones

Toda esta valiosa información se obtiene a través de los métodos de examen y análisis científicos aplicados a la conservación, aportando cada uno de ellos, según lo que se busque o pretenda, información de diverso grado y precisión. En general, casi todos ellos se basan en la respuesta registrada tras la interacción de una radiación electromagnética sobre los materiales de la obra a analizar.

Los métodos de examen generalmente proporcionan una información física, morfológica y óptica, mientras que los denominados métodos de análisis nos aportan, a través de un instrumental complejo y en ocasiones inaccesible, datos de carácter cualitativo y cuantitativo. No obstante, ambos métodos resultan indiscutiblemente complementarios y la elección de cada uno de ellos dependerá de la información deseada. Obviamente, el grado de aplicación de los métodos de análisis durante las campañas arqueológicas en Egipto es mínimo, lo que obliga al especialista a obtener la información precisa por medios más accesibles y sencillos, en ocasiones relegando parte de la información por la dificultad de acceder a análisis más complejos.

La gran utilidad de los métodos de análisis radica, por ejemplo, en proveer la identificación de los elementos químicos y el porcentaje de los mismos en una muestra o superficie, o en la identificación de un compuesto determinado. Estas técnicas son realmente útiles para saber de qué está compuesto un mortero o enlucido, cuáles son los pigmentos y aglutinantes utilizados en una policromía, cuál es la naturaleza de un barniz o la de una aleación metálica, así como el tipo de productos de alteración que puede presentar una obra. Son, entre otros, la fluorescencia de rayos X (FRX), el microanálisis por dispersión de energía de rayos X (EDX), la difracción de rayos X (DRX), la espectrometría de infrarrojos por transformada de Fourier (FTIR), etc.

Sin embargo, como se indicó anteriormente, las misiones arqueológicas en el extranjero se ven limitadas en función de los recursos disponibles y el ámbito geográfico donde se desempeñe su actividad, no siendo posible recurrir a este tipo de análisis. En este caso, los métodos científicos de examen con radiaciones visibles e invisibles suelen ser más accesibles, económicos y útiles, documentando en muchos casos hechos bastante significativos que ayudan a conocer la naturaleza de la obra y de su estado de degradación.

Acciones tan simples como aplicar una luz tangencial o rasante sobre la superficie de una obra aportan útil información acerca de su textura, destacan las irregularidades y deformaciones de la capa de policromía, así como hacen visibles otras alteraciones a simple vista no perceptibles como arañazos, abrasiones o grietas desapercibidas. Esta información puede ampliarse y registrarse mediante la fotomacrografía, consiguiendo incrementos de los detalles de hasta diez veces, o la fotomicrografía, mediante observación de un fragmento o muestra bajo un microscopioestereoscópico. Con este microscopio se podrían obtener aumentos que pueden llegar hasta cien o doscientas veces, mostrando el estado de posibles barnices sobre la policromía, la adherencia de la capa pictórica, características físicas de los productos de alteración como costras, polvo, etc. Todo ello, a falta de una microscopía electrónica más sofisticada, ayuda a determinar el grado de afectación de un objeto, las áreas de máxima o mínima fragilidad y otros datos acerca de los productos de alteración que afectan al original.

Figs. 1-2: Observación bajo microscopio estereoscópico de un textil europeo: galones de cobre oxidados enrollados en fibras de lino, a 14 y 24 aumentos

También resultan interesantes otros métodos como la fluorescencia visible inducida por radiación ultravioleta, especialmente para determinar la existencia de algunos materiales como aglutinantes, pigmentos o barnices que, al ser excitados con una radiación UV (mediante exposición de la superficie con una lámpara de Wood, por ejemplo), emiten fluorescencia con diferentes tonalidades.

Otros métodos de examen, en este caso con radiaciones invisibles, suelen ser los exámenes con infrarrojos y con rayos X. Si bien en muchas de las misiones tampoco se dispone de instrumental necesario para realizar algunos de ellos (técnicas radiográficas como exámenes de rayos X, tomografías, etc.), otros pueden ser aplicados con pocos recursos (una cámara y un filtro adecuado), como el caso de la fotografía infrarroja, que mediante la exposición de una radiación IR sobre una superficie seleccionada nos permite conocer el estrato inmediatamente subyacente a ésta, concretamente si se compone de pigmentos a base de carbono, pudiéndose documentar dibujos previos realizados sobre preparaciones, hilos metálicos en textiles, etc., destacando igualmente su utilización para la documentación de tatuajes en momias egipcias o como método auxiliar para esclarecer y facilitar lectura de textos erosionados o perdidos en diversos soportes. Un ejemplo de la aplicación de la fotografía infrarroja en el yacimiento es el trabajo preliminar realizado sobre las paredes del sarcófago de caliza del visir Ipi (TT 315), cuya iconografía polícroma y textos en tinta negra requieren una restauración extensa para devolverles una condición adecuada y para que, además, el equipo de epigrafistas pueda continuar trabajando con las mismas.

Fig. 3: Imagen preliminar obtenida durante las pruebas de aplicación del método de fotografía infrarroja en las superficies del sarcófago de Ipi (realizada por los restauradores del equipo Rawda Abdelhady y Mohamed Hussein)

Asimismo, resulta muy interesante la técnica de luminiscencia inducida VIL (Visible Induced Luminiscence Digital Imaging), que permite determinar la existencia del pigmento azul egipcio (filosilicato de calcio y cobre) incluso en caso de existir restos microscópicos del mismo, gracias a sus propiedades químicas. En este caso, el procedimiento se efectuaría aplicando una fuente de luz libre de radiación IR (mediante una lámpara LED) sobre la superficie a examinar, captando la imagen resultante con filtro y cámara adecuada. La identificación del pigmento azul egipcio se manifiesta mediante un color blanquecino y muy brillante, pudiéndose documentar bajo las capas de barniz oxidado que tienden a confundirle con pigmentos pardos o negros, diferenciándose igualmente de otros posibles pigmentos azules como la azurita (carbonato básico de cobre).

Fig. 4: Imágenes obtenidas por diversos métodos: a) estudio fotográfico; b) luz visible; c) fluorescencia visible inducida por radiación ultravioleta; d) técnica de luminiscencia inducida VIL; e) fotografía infrarroja; f) falso color IR (en A. Abdrabou, M. Abdallah y H.M. Kamal 2017, 56)

La aplicación, complementariedad y comparación de todos estos métodos resulta, por consiguiente, un inestimable recurso para comprender la naturaleza de los bienes arqueológicos. No sólo son necesarios para avanzar dentro del campo de la investigación arqueológica (mediante el conocimiento de los materiales utilizados y posible datación del bien cultural en función de éstos, la técnica de ejecución de la obra, el contexto y el estudio comparativo, etc.), sino que también resultan imprescindibles para la comprensión del estado de degradación del bien y para establecer un planteamiento adecuado en los tratamientos durante la posterior fase de ejecución en la restauración mediante el uso, por ejemplo, de materiales y productos que no alteren físico-químicamente al bien cultural o que sean similares en su composición, entre otros criterios que contribuyen a garantizar el respeto hacia el bien cultural original.

Bibliografía

Abdrabou, A./Abdallah, M./Kamal, H.M. 2017. “Scientific investigation by technical photography, OM, ESEM, XRF and FTIR of an ancient Egyptian polychrome wooden coffin”, Conservar Património 26, 51-63.

Bader, N./Al-Gharib, W. 2013. “Assessment of deterioration and conservation of a polychrome wooden coffin from Al-Arish Museum, Egypt”, International Journal of Conservation Science 4, 397-412.

Boust, C. 2017. “DATABASE: Pigments under UV and IR radiations”, en Scientific imaging for cultural heritage / Images scientifiques pour le patrimoine.

Dyer, J./Sotiropoulou, S. 2017. “A technical step forward in the integration of visible-induced luminiscence imaging methods for the study of ancient polychromy”, Heritage Science 5 (24).

Espinosa Ipinza, F./Rivas Poblete, V. 2011. “Fluorescencia visible inducida por radiación UV. Sus usos en conservación y diagnóstico de colecciones. Una revisión crítica”, Conserva 16, 27-38.

Gómez, M.L. 2014. La Restauración. Examen científico aplicado a la conservación de obras de arte. Madrid: Cátedra.

Matteini, M./Moles A. 2001. Ciencia y Restauración. Método de investigación. San Sebastián: Nerea.

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The Middle Kingdom Theban Project aims at the excavation, study, and publication of several tombs in the Middle Kingdom necropolis of Deir el-Bahari (Henenu, Ipi, Neferhotep, E1), as well as of the tombs of Dagi (TT 103) and Djari (TT 366) in the necropolis of Asasif.

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Under the auspices of the Egyptian Ministry of Antiquities, and its authorities in Upper Egypt, Luxor, and the West Bank.

The tombs

The tombs of Henenu (TT 313) and Ipi (TT 315) are locate in the northern hills of the necropolis at Deir el-Bahari, where some of the most prominent high officials from the time of Mentuhotep II and the early Middle Kingdom were buried.
 
The funerary chamber of Harhotep (CG 28023) was unearthed in the upper courtyard of the tomb TT 314, and it constituted one of the most interesting examples from the site in terms of architecture, iconography, and epigraphy.
 
In the plain of Asasif, the tombs of Dagi (TT 103) and Djari (TT 366) also represent special monuments built to the memory of some Theban high officials from the reign of Mentuhotep II who contributed to the construction of the new country.

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