Campañas

Primera visita al yacimiento (agosto 2014)

En agosto de 2014, Antonio Morales –trabajando entonces para la Freie Universität Berlin– recibió permiso del Ministerio Egipcio de Antigüedades en El Cairo para acceder a nueve tumbas del Reino Medio en las necrópolis colindantes de Asasif y Deir el-Bahari, en el West Bank (“orilla occidental”) de Luxor. En esos momentos era Director del Comité Permanente y Misiones Extranjeras el Dr. Hany Abu el-Azm y Manager de la Sección de Deir el-Bahari el Sr. Ezz el-Din er-Noby. Incluidas en el permiso se encontraban las tumbas de Meru (TT 240), Khety (TT 311), Henenu (TT 313), Harhotep (TT 314), Ipi (TT 315), Neferu (TT 319) y “los sesenta soldados” (MMA 507), situadas en la necrópolis de Deir el-Bahari, y los complejos de Dagi (TT 103) y Djari (TT 366) en la zona de Asasif. Asimismo, se visitó la tumba de Meketre (TT 280), situada al sur de la zona principal de interés y vinculada con un templo cuya construcción se paralizó repentinamente en los primeros años de reinado de Amenemhat I.

La visita a este grupo de tumbas de finales de la Dinastía XI y principios de la XII era un requisito fundamental para los planes del Middle Kingdom Theban Project. Conocer las condiciones de estos monumentos, más allá de las referencias bibliográficas –a veces breves e inexactas–, se antojaba esencial para decidir qué tumbas podrían convertirse en el objetivo del proyecto en los próximos años. Toda la investigación previa, realizada en las universidades de Berlín, Pennsylvania y con breves visitas a los archivos del Museo Metropolitano en Nueva York, estaba encaminada a discernir los posibles objetivos y preparar un plan riguroso de trabajo, dando forma a un proyecto que ayudase a comprender los principales mecanismos ideológicos y culturales que dieron lugar a la época clásica del Egipto faraónico, conocida como el Reino Medio.

En los últimos días de agosto, acompañado de un inspector del Ministerio egipcio y del infatigable y siempre dispuesto rais Ali Farouk, el grupo se dirigió a la ladera norte de Deir el-Bahari donde se encontraba el grueso de las tumbas a examinar. Si alcanzar estas tumbas, en una zona de la montaña tebana algo elevada y con mucha pendiente, supuso un gran esfuerzo, ascender con los materiales necesarios para abrir las tumbas (palas, picos, destornillador, martillo) supuso un reto aún mayor. A ello debemos añadir la contratación de dos jóvenes de la aldea cercana para que subieran agua y cemento, materiales necesarios para volver a sellar las tumbas que se abriesen en nuestra visita. Tras una jornada de dos días, el grupo dirigido por el inspector fue visitando uno a uno todos los complejos del permiso; en nuestra visita se tomaron notas de las principales características de estas tumbas: su condición, sus restos, su potencial… sin dejar de sorprendernos en ningún momento la monumentalidad y la belleza arquitectónica de muchas de ellas. Podría decirse que la mayoría de las tumbas presentaba algún elemento interesante que captó la atención del grupo: el sarcófago insertado en la solería de la tumba de Meru (TT 240), la cámara funeraria de la tumba de Ipi (TT 315), la iconografía e inscripciones de la tumba de la reina Neferu (TT 319), las pinturas de la tumba de Djari (TT 366) o los restos humanos momificados en la tumba de “los sesenta soldados” (MMA 507) sorprendieron gratamente al grupo.

Primera campaña (octubre 2015)

En agosto de 2015 el proyecto inicia su andadura al recibir del Ministerio Egipcio de Antigüedades y del Ministerio del Interior la notificación de la concesión oficial en el yacimiento de Deir el-Bahari, Luxor. Para la aprobación de esta solicitud de concesión los trámites fueron arduos y complejos, ya que para recibir un permiso se necesita la aprobación de las autoridades locales –primero los responsables de Deir el-Bahari y luego de la dirección en el West Bank y Luxor– y a posteriori la evaluación de esta aprobación por parte del Comité Permanente en El Cairo, responsable de dar permisos a las misiones extranjeras que trabajan en Egipto. Inmediatamente, el germen del futuro Middle Kingdom Theban Project tomaba forma y se preparaban los tres miembros iniciales del proyecto para el trabajo inicial en la necrópolis de Deir el-Bahari.

En un primer momento, el Ministerio Egipcio de Antigüedades ofreció las tumbas de Henenu (TT 313), Harhotep (TT 314) e Ipi (TT 315) al proyecto. Además, el proyecto conseguía otro logro al recibir la aprobación del Director del Museo Egipcio de El Cairo (en esos momentos el ahora Ministro Dr. Khaled el-Enany) de nuestra solicitud para estudiar la cámara funeraria y el sarcófago de Harhotep, desmantelados a finales del siglo XIX por Gaston Maspero y enviados desde Deir el-Bahari al museo en la capital (donde permancen como pieza CG 28023). En la siguiente campaña, sin embargo, el proyecto perdería los permisos de la tumba de Harhotep al considerar el Ministerio Egipcio que se situaba dentro de la concesión polaca, cuyo equipo estudia la tipología de tumbas del Reino Medio en la zona. Nuestro trabajo y objetivos son tan similares que entendemos la decisión y buscamos colaborar en los trabajos e interpretaciones sobre los orígenes del Reino Medio en Tebas.

En cuanto al trabajo, la primera campaña se caracterizó, como era previsible, por ser una toma de contacto con el yacimiento, examinando las principales características de la concesión, los problemas y cuestiones a confrontar en los siguientes años, la metodología a aplicar en cada zona y el tipo de especialistas que se necesitarían para afrontar dichos retos.

En esos momentos el equipo estaba compuesto por tres miembros que se dedicaron, básicamente, a evaluar el yacimiento y considerar líneas y estrategias de trabajo. Además, como parte de las labores iniciales de protección y conservación, se procedió a realizar una limpieza superficial de los accesos de las tumbas e instalar puertas metálicas de seguridad, montadas sobre muros nuevos de adobe y mortero de restauración. Este procedimiento permitía acomodar elementos modernos, como una puerta metálica, a una superficie antigua sin dañar estructuras, paredes o yesos.

Segunda campaña (marzo-abril 2016)

En la segunda campaña, habiendo comprendido cuáles eran las principales cuestiones a afrontar, el equipo inició las excavaciones arqueológicas en las tumbas de Henenu (TT 313) e Ipi (TT 315) con un grupo mayor de especialistas (6 miembros). Una de las cuestiones que parecía realmente fundamental era la excavación de los grandes patios de los complejos funerarios. A pesar de que la expedición del Museo Metropolitano de Nueva York había trabajado anteriormente en la zona, los trabajos en los patios no habían sido realizados de modo consistente y se creyó necesario estudiarlos a fondo, además de preparar planimetrías y estudiar las diversas estructuras que formaban parte del exterior de los monumentos. Éstos se caracterizan, en la zona tebana donde trabajamos, por presentar un patio amplio rodeado por un muro perimetral excavado en la roca o construido con adobe, con una capilla a la entrada del recinto y la tumba en la parte superior, acompañada en ocasiones por tumbas subsidiarias y posiblemente por pozos con depósitos de momificación.

En el complejo funerario de Ipi el trabajo de la campaña se centró en la limpieza del pasillo descendiente a la cámara del sarcófago y en la excavación de éste. En el exterior los trabajos avanzaban a buen ritmo, sobre todo en la zona de contacto con la tumba colindante al oeste, donde pudimos estudiar la naturaleza del muro colindante con la tumba al oeste. En el complejo de Henenu, mientras tanto, los arqueólogos localizaban una capilla de adobe y piedra construida a la entrada del complejo que había sido parcialmente descubierta en 1910-1911 por el famoso arqueólogo británico Howard Carter.

Tercera campaña (marzo-abril 2017)

La tercera campaña deparaba grandes sorpresas. Tras tres días de trabajo, el equipo debió modificar los planes de trabajo, obligados por el descubrimiento en la zona este del patio superior de Ipi del depósito de momificación del visir, cuyos restos (vendas, jarras, instrumental) quedaron depositados en este pozo. El descubrimiento del corazón momificado del difunto, entre los objetos de la momificación, causó gran sorpresa y supone una cuestión importante a la que dar respuestas interesantes. Fuera, además, en la tercera campaña decidimos limpiar una tumba subsidiaria del patio, conocida como “de Meseh”, donde aparecieron las famosas Cartas de Heqanakhte. Los trabajos de los últimos días en el patio superior vieron su fin al alcanzar la zona media del patio, donde la pendiente inicia un cambio brusco hacia los pies de la colina. Toda esa zona será excavada en la cuarta campaña de 2018.

En el interior de la tumba de Ipi surgieron ciertos problemas durante las excavaciones de esta campaña. El sarcófago exigía un mayor esfuerzo por parte de los conservadores que el estimado inicialmente. Salvo los trabajos de restauración de la pigmentación y pintura usados en la decoración e inscripción del interior del sarcófago, y los trabajos epigráficos asociados al mismo, se decidió parar con la excavación del interior hasta que no se terminase con la restauración del sarcófago.

Mientras, en la tumba de Henenu, los primeros trabajos arqueológicos de limpieza, mediciones y acceso a las diversas cámaras y pozos daba sus frutos. Numerosos fragmentos de relieve esperan en el interior de la tumba a que podamos excavarlos, registrarlos, localizarlos y examinarlos. Un análisis previo de estos fragmentos reveló que se trataba de piezas procecedentes de diversas estelas y, al menos, un sarcófago de gran tamaño, que podrían haber pertenecido al tesorero Henenu.