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Otro viernes productivo: 50 trabajadores en Ipi, conservadores en Djari y los inicios de la epigrafía en Dagi

De nuevo un viernes más hemos tenido que trabajar para recuperar los días sin permiso al inicio de la campaña. El trabajo ha sido muy intenso, sobre todo sin consideramos que a las 11 AM los trabajadores debían poner punto y final a su jornada para poder acercarse a las mezquitas de la zona y participar en las ceremonias religiosas del día. Ellos realizan una labor importantísima en el equipo y son el equipo humano detrás de tanta excavación, traslado de materiales y de todos los descubrimientos con los que los expertos se encuentran día a día. Los viernes, con motivo de sus celebraciones religiosas, ese descanso debido y merecido llega tras un esfuerzo extra trabajando desde las 6:30 a las 11 AM. Este pequeño esfuerzo repercute en un salario más elevado que ellos agradecen y echar unas horas en el día libre no les quita el sueño ni la sonrisa y el buen humor. Nosotros agradecemos este esfuerzo porque con ello podemos recuperar algunas horas de trabajo.

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En la zona de Asasif las actividades con las nuevas tumbas también se hacen más numerosas e intensas: mientras los conservadores discuten acciones inminentes de protección y futuros planes de reconstrucción y conservación, Antonio ha realizado un primer examen de los textos de la tumba de Dagi. Las inscripciones, por supuesto, hablan de la prestigiosa posición de este oficial en la corte de Mentuhotep II, aunque también nos ofrecen otras informaciones necesarias para profundizar en la vida de este individuo como, por ejemplo, el nombre de su madre (Maatnemti). Estos datos particulares suelen ser de gran ayuda para reconstruir relaciones genealógicas y poder relacionar a este individuo con muchos otros.

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Mientras numerosas actividades se producen en varios sectores de la concesión, en la tumba de Ipi continúa el trabajo intenso, centrado en una sola cuadrícula donde el responsable, Mohamed Osman, ha dispuesto hoy a 50 hombres para terminar con ella en una sola jornada. Esta cuadrícula, de 5 x 5 metros, ha sido excavada con una profundidad de un metro y medio en unas cuatro horas de trabajo. El ritmo, la tensión y algunos cánticos han caracterizado la jornada en esta cuadrícula. Esta tarea, que ha sido supervisada directamente por Mohamed y por nuestro inspector, Dr. Alá, ha sido llevada a cabo con cuidado y precisión, contando además con la atención del responsable de hallazgos en la tumba de Ipi, Raúl. La decisión de acabar con esta cuadrícula de una vez se tomó en la misma mañana para poder completar la limpieza de un sector crucial para nuestras interpretaciones y para el que no queríamos esperar un año más. Además de esta labor arqueológica, Raúl ha continuado trabajando con Salima Ikram en el estudio de los materiales hallados el año pasado en el depósito de momificación, aplicando novedosas técnicas –como el uso de luz ultravioleta– que permiten obtener una ingente cantidad de datos y así asegurarnos de que contamos con toda la evidencia necesaria para realizar futuras interpretaciones, hipótesis y planteamientos. En concreto, Rául y Salima se han dedicado hoy a repasar los datos obtenidos del estudio de las bolsas de natrón (i.e. sales para desecar el cadáver en el proceso de la momificación) y a utilizar la lámpara de luz ultravioleta para detectar restos de tinta, inscripciones o manchas no percibidas a simple vista por el ojo humano.

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