Domingo, 2 de abril de 2017
2 abril, 2017
¿La maldición del natrón?
4 abril, 2017

Estableciendo puntos de partida

Comenzamos una nueva jornada con un desayuno breve a las 5:30 AM y la llegada al yacimiento a las 6:30, consiguiendo evitar el calor durante parte de las horas posteriores. Al llegar allÌ los trabajadores locales, el rais y los miembros del equipo se reunieron para decidir las tareas principales que se debían realizar en el día de hoy.

En la tumba de Henenu (TT 313) los trabajadores iniciaron la limpieza del corredor de entrada, que aún andaba cubierto por polvo y escombros y donde se han hallado algunos fragmentos con decoración pintada e incisa,. Estos materiales fueron registrados y documentados por Jónatan Ortiz. Al mismo tiempo, Sergio Alarcón y Kelly Accetta se dedicaron durante la mañana a preparar distintas localizaciones en la roca natural para utilizarlas como puntos de referencia en las mediciones de los próximos días.

En la zona de Ipi (TT 315) los trabajos se han dividido en distintas áreas. Por ejemplo, Mohamed Osman ha comenzado la excavación en las zonas este y oeste del patio superior, donde se han encontrado restos de textiles y vendas de momia. Un poco más tarde estos hallazgos fueron documentados por Raúl Sánchez, el responsable del registro de materiales en este sector, y examinados por Salima Ikram y su ayudante, Ana Sáez. Ambas fueron desenvolviendo, midiendo y documentando las bolsas de natrón –pequeños paquetes de sal utilizada en parte de los procesos de momificación– que habían sido recuperadas en la campaña anterior.

El domingo por la noche recibimos a tres especialistas en conservación –Eman Zidan, Rawda Abdlhady and Mohamed Hussein– quienes llegan al equipo con la misión de aportar sus conocimientos sobre restauración en piedra y trabajar en la cámara funeraria, donde se encuentra el sarcófago de Ipi, prestando especial dedicación a la iconografía y textos funerarios de sus paredes. Como parte del método, empezaron haciendo pruebas con yeso para aplicarlo en las grietas del sarcófago y en las zonas donde la caliza muestra roturas o huellas de destrucción. Mientras, la epigrafista Dina Serova comenzaba su trabajo en la identificación de los textos religiosos, los cuales revelan el tipo de creencias funerarias y la prácticas rituales de la elite de oficiales hacia finales de la XI Dinastía (ca. 2200 a.C.).

Sin duda alguna, había tantas cosas que hacer y el día traía tanto calor que se pasó volando y los miembros del equipo tuvieron que volver a casa como el alma ba del difunto, de la que se decía que debía volver a su tumba en busca de protección y sustento.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *